Tres novelas independientes unidas por tres cuadernos rescatados del corazón del Congo, la selva líquida de Brasil y la inmensidad de la Amazonia; tres testimonios que desafían al tiempo.
La odisea vital del biólogo Adrià Bonmatí a través de tres legados que desmantelan las certezas de la ciencia para enfrentarse a la verdad más desnuda: lo que queda del ser humano cuando el mundo conocido se apaga.
«El testamento verde o la cama del cocodrilo es una obra profunda y muy singular, que va mucho más allá de una simple historia de expedición o de aventuras. Bajo la apariencia de un cuaderno de viaje, la obra plantea una reflexión intelectual de destacado calado sobre la ciencia, la fe, la filosofía moral y algunos de los grandes debates del pensamiento contemporáneo.»
El testamento verde
Aquest llibre ens ofereix un doble viatge: un ens transporta al cor d’Àfrica i l’altre s’endinsa a la ment del protagonista. Tots dos corren paral·lels. En el primer, una furgoneta amb quatre persones ben diferents surt de Girona i recorre des del Magrib fins a la República Centreafricana. En la millor tradició de la literatura de viatges, el llibre aconsegueix que el lector faci el mateix viatge, és a dir, que s’emocioni davant la immensitat del desert, que escolti el silenci de l’univers en nits solitàries, que olori la selva que s’estén més enllà del riu Congo. En l’altre viatge, un jove professor, comença a qüestionar-se les seves idees i creences, a partir de les experiències dels expedicionaris i les visites a jaciments relacionats amb la prehistòria de l’ésser humà. És un viatge que el portarà a posar en crisi la seva fe en la teoria de l’evolució i en la ciència oficial. Des d’aquest punt de vista, el llibre anticipa una defensa del creacionisme que no comparteixo. La furgoneta que recorre l’Àfrica és només un vehicle que sembla que ha de portar a una nova veritat i a una nova fe. Tot i el meu desacord en aquesta tesi, els dos viatges del llibre són fascinants, ben escrits i capaços de suscitar el nostre interès humà i intel·lectual.»
Estilo y tono narrativo
«El estilo narrativo de El testamento verde o la cama del cocodrilo se bifurca en dos tonos magistralmente integrados. Por un lado, tenemos la prosa reposada, cínica y otoñal del Albert del presente, caracterizada por reflexiones sobre el paso del tiempo, la decrepitud de los espacios, y un vocabulario melancólico y reflexivo. Por otro lado, los diarios de Adrià (1983) ofrecen un relato urgente, febril y de alta densidad teórica. El tono de Adrià evoluciona de manera tangible a medida que avanza la novela.»
El tono del protagonista
«Inicia con descripciones prolijas, poéticas y plagadas de un romanticismo científico («Mi fe se había vuelto más silenciosa, más teórica»), pero paulatinamente se impregna de la hostilidad ambiental de la selva y el desierto. El autor fusiona de manera constante terminología científica dura (abiogénesis, isótopos, columna geológica, rete mirabile, tejido fibrilar) con metáforas poéticas. Esto genera una paradoja estilística fascinante: el análisis forense y biológico diseccionando un dolor estrictamente espiritual y emocional. Cuando Adrià enferma de malaria, el estilo se vuelve asfixiante, fragmentario, de oraciones muy cortas y párrafos aislados, imitando el delirio febril y la degradación material del propio soporte (la sustitución de la tinta por el bolígrafo barato que «araña el papel»). Es un texto de una profundidad apabullante, exento de ligerezas, que exige y recompensa la atención absoluta del lector.»
Invita al lector a cuestionar ideas asumidas
«Uno de los principales valores de El testamento verde o la cama del cocodrilo reside en su capacidad para invitar al lector a cuestionar ideas asumidas y a abrirse a nuevas perspectivas. La narración combina el ambiente opresivo y fascinante del continente africano con diálogos intensos, de fuerte carga filosófica y científica, que se convierten en el verdadero motor de la historia. Esto le otorga una personalidad muy marcada y la diferencia de otras propuestas más convencionales.»
En el corazón de África, el joven profesor Adrià se asoma al abismo de su propia mente mientras rastrea el origen de la humanidad: un cuaderno verde, una expedición perdida y una pregunta que aún resuena en la selva.
Un cuaderno verde, una expedición perdida y una pregunta que resuena en la selva: «Si mueres aquí, ¿qué será de tu alma?
Estilo y tono narrativo
«El estilo narrativo de El testamento verde o la cama del cocodrilo se bifurca en dos tonos magistralmente integrados. Por un lado, tenemos la prosa reposada, cínica y otoñal del Albert del presente, caracterizada por reflexiones sobre el paso del tiempo, la decrepitud de los espacios, y un vocabulario melancólico y reflexivo. Por otro lado, los diarios de Adrià (1983) ofrecen un relato urgente, febril y de alta densidad teórica. El tono de Adrià evoluciona de manera tangible a medida que avanza la novela.»
El tono del protagonista
«Inicia con descripciones prolijas, poéticas y plagadas de un romanticismo científico («Mi fe se había vuelto más silenciosa, más teórica»), pero paulatinamente se impregna de la hostilidad ambiental de la selva y el desierto. El autor fusiona de manera constante terminología científica dura (abiogénesis, isótopos, columna geológica, rete mirabile, tejido fibrilar) con metáforas poéticas. Esto genera una paradoja estilística fascinante: el análisis forense y biológico diseccionando un dolor estrictamente espiritual y emocional. Cuando Adrià enferma de malaria, el estilo se vuelve asfixiante, fragmentario, de oraciones muy cortas y párrafos aislados, imitando el delirio febril y la degradación material del propio soporte (la sustitución de la tinta por el bolígrafo barato que «araña el papel»). Es un texto de una profundidad apabullante, exento de ligerezas, que exige y recompensa la atención absoluta del lector.»
Invita al lector a cuestionar ideas asumidas
«Uno de los principales valores de El testamento verde o la cama del cocodrilo reside en su capacidad para invitar al lector a cuestionar ideas asumidas y a abrirse a nuevas perspectivas. La narración combina el ambiente opresivo y fascinante del continente africano con diálogos intensos, de fuerte carga filosófica y científica, que se convierten en el verdadero motor de la historia. Esto le otorga una personalidad muy marcada y la diferencia de otras propuestas más convencionales.»
«El testamento verde o la cama del cocodrilo es una obra profunda y muy singular, que va mucho más allá de una simple historia de expedición o de aventuras. Bajo la apariencia de un cuaderno de viaje, la obra plantea una reflexión intelectual de destacado calado sobre la ciencia, la fe, la filosofía moral y algunos de los grandes debates del pensamiento contemporáneo.»
«Una voz narrativa magnética que sumerge al lector en un periplo asfixiante y lúcido a partes iguales. Una trilogía indispensable para entender los límites de la razón en territorio hostil.»
La segunda estación de la odisea: el extravío voluntario allí donde la gente es limpia y noble, libre, despierta y feliz. Una isla remota, dos vidas que se entrelazan y la búsqueda de un nuevo origen donde la memoria no puede dejar de quemar.
Donde el Amazonas ruge antes de rendirse al océano y la «pororoca» remueve el fango del estuario, un cuaderno desgastado guarda el pulso de una ruta que la marea se empeña en borrar.
Una huida hacia adelante por las calles de Río, Bahía y el fango de una isla perdida, donde cada certeza científica termina por derrumbarse.
Tras el colapso de la expedición científica por África, Adrià Bonmatí desembarca en Río de Janeiro arrastrando el peso del fracaso. En sus manos solo queda su guitarra y el cuaderno de tapas amarillas adquirido durante una escala en el aeropuerto de Lagos, Nigeria.
Un manuscrito que registra su exilio por suelo brasileño hasta la pérdida total de su identidad en Belém. ¿Cómo pudo este cuaderno terminar décadas más tarde sobre una mesa de Girona, si el rastro de Adrià se desvaneció para siempre en las aguas del norte aquel 1984?
Hay cuadernos que no regresan para dar respuestas, sino para impedir a los vivos cerrar las heridas antes de tiempo.
El desenlace de la trilogía en los confines del mundo conocido: una tierra despojada de civilización, el único horizonte donde aún es posible levantar el altar del amor.
Una lectura que desentierra pasiones, mentiras científicas y el rastro de un amor indomable.
El cuaderno rojo fue escrito por el biólogo Adrià Bonmatí en los confines de la baja Amazonia, a finales de 1984 y durante el año 1985.
Recuperado décadas después por Albert Gascón en el año 2033 —nuestro propio futuro—. Siguiendo el rastro de su amigo de juventud —desaparecido en 1984—, desembarca en la misma isla tras vencer incontables barreras.
Allí comprenderá que algunas verdades exigen cincuenta años de silencio para no destruir a quien las busca.
Disponible en librerías y distribución oficial a través de Editorial Planeta.